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Despues de que hayan tenido que poner sobre las urnas el cadaver de un ciudadano de clase media, de edad y estatura media, casado y con hijos, yo lo tengo mas que claro.

<NO VOTO>

…hacer creer a toda la población, desde entonces intolerante o en lucha contra el Estado, que tiene al menos un enemigo en común con él, enemigo contra el que el Estado la protege, a condición de no ser cuestionado por nadie. La población que es generalmente hostil al terrorismo, y no sin razón, debe pues reconocer que, al menos en esto necesita al estado, en el que en consecuencia debe delegar los más amplios poderes, con el fin de que pueda afrontar con energía la ardua tarea que constituye la defensa común contra un enemigo oscuro, misterioso, pérfido, despiadado y, en una palabra, quimérico. Frente a un terrorismo presentado siempre como el mal absoluto, el mal en sí y para sí, todos los males, mucho más reales, pasan a segundo plano, y sobre todo deben ser olvidados: ya que la lucha contra el terrorismo coincide con el interés común, es ya el bien general, y el estado que la lleva generosamente es el bien en sí y para sí. Sin la maldad del diablo, la infinita bondad de Dios no podría aparecer y ser apreciada como se debe.

El Estado, por una parte debilitado en extremo por los ataques del proletariado que al igual que su economía soporta diariamente desde hace años, y de otra parte, por la incapacidad de sus gestores, puede disimular igual de bien ambas cosas, encargándose de escenificar solemnemente el espectáculo de la sacrosanta defensa común contra el monstruo terrorista, y puede en nombre de esa piadosa misión, exigir de todos una porción suplementaria de su exigua libertad, que reforzará el control policial sobre toda la población. “Estamos en guerra”, y en guerra contra un enemigo tan potente que cualquier otra discordia y cualquier otro conflicto serían actos de sabotaje y de deserción: no se tiene el derecho de ir a la huelga general más que para protestar contra el terrorismo. El terrorismo y “el estado de urgencia” permanentes, un estado de urgencia y de “vigilancia”, he aquí los únicos problemas, o al menos los únicos a los que está permitido e incluso vivamente recomendado consagrarse. Todo lo demás no existe, y debe ser olvidado, por lo menos debe ser callado, guardado, reprimido en el inconsciente social, ante la gravedad de la cuestión del “orden público”. Y, ante la obligación universal de defenderlo, todos están invitados a la delación, a la cobardía, al miedo: la cobardía se convierte, por primera vez en la historia, en una cualidad sublime, el miedo está siempre justificado, el único “valor” no despreciable es el valor de aprobar y sostener todas las mentiras, todos los abusos y todas las infamias del Estado. Como la crisis actual no exceptúa a ningún país del planeta, la paz, la guerra, la libertad y la verdad no tienen ya ninguna frontera geográfica: su frontera atraviesa igualmente a todos los países, y todos los Estados se arma y declaran la guerra a la verdad.

Gianfranco Sanginetti
One Response to “Reflexiones sobre la democracia y el terrorismo”
  1. Mambokin says:

    Lo más triste, es que la hija del malogrado Isaías Carrasco ha aparecido en todos los medios pidiendo que “nadie manipule el asesinato de mi padre” ….. Al día siguiente, foto de portada en la práctica totalidad de los diarios, de ella al lado de un apenado Manuel Chaves …..

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